El amor ni se crea ni se destruye, se transforma..
Desde el momento en el que nacemos, sentimos amor..
Es algo que viene de serie en cada uno de nosotros, no se puede evitar. Simplemente lo tenemos y debemos aprender a vivir con ello..
¿Desde que nacemos? Sí, por muy pronto que parezca..
¿Porqué se transforma? Distintas formas de amar.. misma dependencia.
Cuando somos pequeños, nos sentimos atraídos por todo lo nuevo, por lo desconocido.. no paramos de explorar y aprender cosas nuevas.
Según vamos creciendo, nos damos más y más cuenta de lo que nuestros padres y seres queridos hacen por nosotros.. es inevitable tener apego a alguien que se sacrifica por ti, te alimenta y se preocupa por todo lo que te pasa y se relaciona contigo.
Llegados a la adolescencia.. qué fase más entrañable. Es la época que más amor rebosa.
Época en la que preferimos buscar novi@ antes que un futuro, se nos van los ojos detrás de esas personas tan bien dotadas físicamente y sin duda, la etapa de la vida en la que más nos "enamoramos", una persona tras otra, las gallinas que entran por las que salen.
Pero no todo esto es malo.. de todo se aprende, y como no podía ser de otra forma.. de esto también.
Aprenderemos a distinguir a las personas en las que podemos confiar, y en las que solo nos quieren por lo que tenemos, y no por lo que somos, personas que preferiblemente deberíamos mantener al margen (pero hay demasiadas, siempre se cuela alguna).
Llegados a la adulted (al menos física) es hora de sentar la cabeza. Acumular los pequeños y grandes detalles de los que se aprende en la infancia, aprender de los errores de la juventud y darte cuenta de que solo queda una cosa en común en todo ese tiempo.. los amigos de verdad.
De entre esos amigos, y gente que conoces recientemente, surgirá una persona de la que brote el amor.. el amor que todos habeis interpretado al leer la primera frase del texto. Quizá el más poderoso de todos, pero no el más importante..
Cuando llega la vejez, puede que ya no tengas a tus amigos, ni a tu familia.. ni a esa persona tan especial.
Es más, puede que no tengas ni lo aprendido en todos esos años de la vida (pues por desgracia, la memoria sufre los estragos de la edad), pero el amor sigue sufriendo su metamorfosis y llega a su última etapa..
En esa etapa es en la que una persona se plantea de qué ha servido que haya nacido, qué ha aportado al muendo y sobre todo, qué le ha aportado el mundo..
El amor a la vida.