El amor puede ser en una
enfermedad, según con quien lo compartas.
Que manía con disfrazarse, e cambiar
a las demás personas.
Te quieren, sí, pero te ven como
en lo que te pueden convertir,
no como eres realmente.
¿Lo peor de todo? Que no intentas
evitarlo.
Pero qué fácil es decir que la
culpa es siempre de otro, y no es así,
no es culpa de nadie; ha sido, es
y será así siempre.
Yo también lo hago, como todos,
involuntariamente.
Las virtudes se convierten en
algo más especial aún,
los defectos en detalles sin
importancia,
por esa persona afirmas algo que
nunca hubieras compartido.
Conocemos a una persona, nos
enamoramos de otra.