Música

14 jul 2011

Jalón.

Me desperté un año entre madrugadas de unos lunes que bien parecían domingos horas antes, transbordos de coches y autobuses..

Amanecía entre colchones desnudos, las mejores obras de Mozart, Beethoven, Vivaldi y esculdando mi inocencia enre nuevos amigos que me recibieron como a uno más pasados cinco años.
Compañeros con los que compartía clase (y menuda clase..), no recuerdo ningún año escolar con más índice de partes por día y mi primo que en aquel entonces recibía las clases debajo mía, bien sabe de los alborotos y de objetos que se precipitaban por la ventana intentando escapar del caos que reinaba.

Volvíamos para comer, y en cada mesa teníamos que tener un encargado de recoger todo tras la comida.. menudas discusiones para ver a quién le tocaba. Cuando finalmente se quedaba todo en orden, disponíamos de una hora  de tiempo libre.

Atardecía rodeado de libros, de los que no iba a ser examinado, pero de los que aprendía más que con cualquier libro del instituto. Más tarde, salir a la calle y reunirme de nuevo con mis compañeros para jugar al fútbol. Dejaba de ser Alex para ellos, y me convertía durante unos minutos en Torres (pese a estar lejos, todos sabían de mis colores rojiblancos).
Al volver, caída la noche nada, sentaba mejor que una buena ducha con la minicadena y cantando todos al unísino nuestras canciones favoritas de aquel entonces. Tras reponer fuerzas, comentábamos con el resto de compañeros nuestro plan de la tarde y todas las aventuras vividas, que no eran pocas..

Próximos al verano, cambiábamos la Play Station y los ordenadores por animar a nuestra selección, ¡Se acercaba el mundial! y tras evacuarnos de la sala con televisión, nos escapábamos a la habitación de un amigo a terminar de escuchar por radio el partido.
Todas las horas del día nos parecían pocas para estar con los amigos, y siempre había razones para ir a habitaciones ajenas, e incluso planear asaltos a la cocina cuando nos quedábamos con hambre..

Los viernes, al terminar las clases y equipados con nuestras maletas y un buen bocadillo, nos tocaba regresar con la familia y los amigos de Zaragoza, que enseguida se interesaban por nuestras hazañas en Soria, y bueno.. también por los estudios de los que preferíamos no hablar mucho..

Si de lago me arrepiento es de no haber escrito un pequeño diario para leerlo ahora y recordar muchas más anécdotas de las que podría contar ahora. Solo tengo de recuerdo una tarjeta para entrar a internet de un ciber gratuito de allí y un huevo de avestruz como recompensa de una de una de las mejores misiones que nos planteamos durante ese año. Posiblemente el mejor día junto con la excursión a la Warner de Madrid, volviendo a mi ciudad natal.. (que nostalgia sentí).

Gracias.

5 jul 2011

30 Monedas.

En el casino de la vida la suerte no vale nada,
el destino es el crupier y la baraja está marcada.
El rey perdió su reino, su corona está oxidada..
la reina de corazones nunca ha estado enamorada.
Por eso yo, en este sálvese quien pueda, 
prefiero las verdades con espinas que las mentiras con seda.
El amor, la amistad, las caricias que se enredan.
Cosas que no podrán comprar jamás con 30 monedas.