Música

19 mar 2013

Aun tengo principios, y he llegado a los finales.

También los hay que llegan a los finales, y siguen sin tener principios.
El orden de los factores altera el producto, la vida,
no todo son matemáticas.
Aquí las letras no se despejan, se juntan para decir algo concreto,
no algo simbólico como una constante, una magnitud.

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Pequeñas cosas, o grandes amistades. Vivimos con eso, y de eso.
La única constante es la búsqueda de la felicidad.
Saber que después de cada coma en nuestra vida, hay un espacio para pensar.
Buscar metas inalcanzables, para evitar el "¿ahora qué?"
pues decidir con duda nunca deja los cabos bien atados
y evitar que las cosas queden en el aire, como este texto.

El suspense de los puntos suspensivos, si a continuación sigue la frase;
o en su defecto dejar algo suspendido, que cada uno siga como quiera.
La libre interpretación.. nunca fue libre si cada uno se aferra a la suya.
Piensas que todo está en su sitio, todo encaja, pero..

Ninguna frase es válida si después le precede un "pero",
ni siquiera un ápice de consuelo, sabes que después le sigue algo negativo;
y es que somos así, dramatizamos sin matizar.
Sólo nos fijamos en lo bonito y llamativo, no en la letra pequeña;
un mismo texto, separado por una tipografía que hace las veces de "pero"

Es un arte querer saber todo de los demás,
mientras que los demás sepan lo mínimo posible de ti.
Todo pinta tan fácil, sólo debes rellenar un formulario con crucecitas,
leer lo que quieren que leas, y contestar como quieren que contestes,
no te dan márgen para expresar o concretar.
No está establecido en lo establecido.

"¿Situación sentimental?
Aun estoy situándolos"





Todos exigimos una libertad de expresión,
pero casi ninguno la lleva a cabo.






10 mar 2013

Aferrados a un abrazo para subsistir al vértigo.

Vértigo, que el mundo pare.

"Que el mundo pare"
Que el tiempo se congele, y sólo permita volver a ese momento,
que pueda vivir en un encantador bucle del que quisiera estar atrapado.

Ese momento, en el que las palabras cobran un papel secundario,
hablar es una mera formalidad.
Se antepone la indecisión de caminar hacia ese cuerpo,
o si por el contrario, esperar quieto y sonreír,
intentar disimular el ansia de estar juntos.

15, 13, 11, 9, 7, 5, 3, 2, 1..
Una cuenta atrás en la que sólo me quedo con ese número par.
Abrir los brazos, decidirte a avanzar un par de pasos inconscientemente medidos
para que lleguen justo hacia ti mientras el brazo que saludaba se perfila para abrazarte,
el otro rezagado se limita a cerrar la unión, acariciando la base del cuello.
Cierras los ojos.

1, 2, 3, 5, 7, 9, 11, 13, 15..
Ahora la cuenta es progresiva, y da fin al ciclo.
Las manos se deslizan por la espalda hacia la cintura,
decides separarte, pero sin distanciarte mucho
y al fin, abres los ojos con una sensación atemporal.
No sabes cuánto tiempo ha pasado,
ni lo quieres saber, pues siempre hubieses querido un segundo más
de los que se miden por emociones, no por relojes.

La pequeña separación te permite un margen
en el que tu cabeza busca la suya subiendo por el cuello hacia su mejilla.
Un beso, dos besos..
El segundo siempre debe ser el más marcado,
nunca sabes cuál puede ser el último.
Ahora tienes su olor en tu mente, y en tus labios.

Otro pequeño paso hacia atrás.
De la cintura a esos brazos, que según los cuerpos se distancian,
mantienen la unión deslizándose hasta que se juntan las manos.
Se corta la respiración. Te quieres escuchar a ti mismo, pero no sabes que decir.
Realmente no sabes ni qué hacer, así que miras hacia el suelo
y disimulas actuando con normalidad, buscando el momento para alzar la vista.

Tímidamente buscas sus ojos, que recién abiertos parecen más bonitos,
e inconscientemente te fijas en su sonrisa. Esa sonrisa..
En ese momento sabes que esos labios te han mostrado más sin abrirse
que lo que posiblemente puedan decir a continuación.