Millones de parados, hambre, pobreza, marginación..
Llega la navidad y todo eso se olvida, las cámaras cansadas de encontrar miseria por los rincones del país se empiezan a centrar en las luces que decoran todas las ciudades de España.
Luces que iluminan las grandes calles comerciales rodeadas de gente con ridículos gorros navideños y dejan a la penumbra calles donde la gente pobre intenta sobrevivir al frío del invierno arropándose con cartones de televisores de 1000 euros.
Pero la navidad es sinónimo de felicidad para la mayoría de la gente, y realmente lo es.. de una forma u otra.
Los acérrimos cristianos celebran el nacimiento de Jesús, los empleados que trabajan todos los días del año, tienen un par de días para juntarse con la familia, y los estudiantes simplemente salir de fiesta.
Yo odio la navidad, como palabra.. cuando alguien me felicita con un "Feliz navidad" contesto con un "Felices fiestas", pues es lo que realmente me transmite estos días en los que mucha gente gasta todo lo que ha ahorrado hasta diciembre para luego no poder llegar a fin de mes en enero.
Si por algo me gustan estas fiestas, es por la felicidad de mis primos pequeños al ver los regalos (y porqué negarlo, estrenar con ellos los videojuegos) y la compañía en tardes de invierno que normalmente aprovecharía para ver alguna película para matar el tiempo hasta la hora de acostarme.
Pero todo esto no quita que aproveche esta entrada para felicitaros las fiestas a todos, y aconsejaros que aprovecheis estos días para ver a vuestros seres queridos (no necesariamente familiares) como pienso hacer yo, que por muy odiosa que sea la Navidad, ya se la echará de menos cuando los deberes os agobien.
