"Amarse a si mismo no es egoísmo,
para poder amar los demás primero aprendí a amarme a mi mismo"
Y con esa frase (cortesía de Don Rafael Lechowski) empezó todo esto.
Me gusta analizar frases, canciones.. y desde 2007 he tenido esa cita en la cabeza.
Con 14 años podía sentirme orgulloso de escuchar tan buena música,
pero no tanto de no entenderla.
Es como el famoso caso de 'No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes',
que yo siempre he atribuído a 'No sabes lo que escuchas hasta que te identificas'.
Siento como cuando me obceco buscando algo que tengo delante de mis ojos.
Más tarde, empecé a conocer (que no practicar) la idea de amor propio.
¿Qué amor propio podía tener una persona que se odiaba a si misma?
Estaba acomplejado, era manipulable.. pero llegó el orgullo de la mano de un "No."
era puro atrezzo, en realidad deseaba que sí, pero era firme y tajante.
Todos estos años he tenido el problema de odiarme, sobre todo físicamente,
mientras que mentalmente estaba dividido entre odiarme un poco menos,
engañarme a mi mismo y querer a los demás, como podía, a mi manera.
Al final, todo cambió de repente, perdí, una vez más,
pero esta vez perdí para ganar, avanzar.
Cambié cosas que nunca pensé que fuese capaz, era demasiado sacrificio;
hábitos, actividades, relaciones con gente.. pero siempre siendo yo,
manteniendo intacta mi personalidad, que para bien o para mal, no deja de ser mía.
Todos debemos saber por que odiarnos,
pero también por que querernos.
~ Nosotros creamos nuestros propios demonios.
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