Mi almohada está demasiado fría sin ti,
me sobra sitio entre las sábanas,
mis manos no se acostumbran a no recorrer tu cuerpo,
mis labios siempre tienen hambre del perfume de tu cuello,
quiero tragarme tus propias palabras.
Mis ojos pestañean con la esperanza de que no verte ahí sólo sea un error,
buscan una imagen de tu sonrisa, que vale más que 1000 poemas
mientras que mi habitación pide oscuridad, quiere palabras, susurros.
Aprender de memoria tus lunares, tus pecas, la constelación en tu cuerpo.
Quitarte mi camiseta, esa que te queda mejor que a mi, como todo.
Morirme entre tus labios y ver pasar mi vida, nuestra historia, en segundos;
ver la luz al final del túnel de tu mirada.
Que el tiempo vuele y nos sea indiferente, pues tenemos toda una vida.
Te dibujo con palabras, te como a versos.
Demostrar que si un escritor se enamora de ti, nunca morirás.
- Al final te cansarás de hablar conmigo todo el día.
- O te cansas tú de hablar conmigo..
- Qué tonta. ¿Cómo me voy a cansar de sonreír?
- ¿Y cómo me voy a cansar yo de hacerte sonreír?
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