Como el que cierra los ojos en las alturas,
como el que cierra los ojos al besarse,
o asumiendo la muerte;
oscuridad, tranquilidad, nada.
Dejar de estar en el mundo por un momento
es todo lo que puedo esperar de la perfección.
Lo único que me ata a la realidad es esa mano
que aun durmiendo, no quiere abandonar mi cuerpo.
Abrir los ojos sólo para ver que aún estás ahí,
no es miedo a perderte, es miedo a perderme.
Perderme como sonríes aun dormida
como me atas a la cama con el brazo sobre mi pecho.
¿qué digo de a la cama? más bien a la vida.
Despertemos de una noche en la que no hemos dormido;
haciendo yo de despertador.
Las máquinas son demasiado frías, mis manos no.
desayunar, sin salir de la habitación;
buscar la ropa esparcida por la casa,
recrear la escena de nuestro crimen.
"El pequeño rasguño en el
cielo de la boca
que cicatrizaría si pudieras
dejar de irritarlo con la lengua,
pero no puedes."
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